La comida complementaria ¿Cómo iniciarla?

El inicio de la alimentación en la familia suele vivirse como un gran acontecimiento. Esperar que llegue ese momento como otros hitos del desarrollo suele ser una fiesta, pero qué sucede cuando el bebé no quiere probar ni un poquito la comida, ahí se termina por un instante la alegría familiar y aparece la frustración. Paciencia y tranquilidad son la clave para que el bebé no sienta presión entre tanta fiesta y pueda vivir ese inicio con naturalidad.

Recibo muchas consultas de los padres cuando se encuentran con la dificultad de que su hijo no acepta saborear diferentes texturas, o cuando la consistencia les resulta un poco más difícil, casos en los que aparece la preocupación “mi hijo/a no quiere comer”, “no le gusta la comida que le ofrezco”, “come dos cucharadas y listo”. En este artículo intentaré facilitar a las familias el “cómo dar de comer”, cómo acompañar las primeras comidas o comidas complementarias que, como su nombre lo indica, son las comidas que el bebé ingiere cuando todavía se alimenta con leche materna o de fórmula, para que este ritual sea placentero para el bebé y quien lo acompañe. Recordemos que estos primeros años son fundamentales para la construcción de la subjetividad, por lo que los niños necesitan adultos sensibles, respetuosos y amorosos.

¿Qué debemos saber?

Como se trata de algo nuevo que lleva tiempo de adaptación, puede que sea un proceso largo para varios bebés, por eso debemos estar atentos a las señales y no obligar a nuestro hijo a comer más de lo que desea, ni manipular la situación si observamos que no le agrada el alimento que le estamos dando.

La comida debe ser un momento para disfrutar, por lo que tanto el bebé como el adulto deben vivirlo con placer, tranquilidad y alegría.

¿Qué significa un comportamiento competente en la comida?

Un comportamiento competente en la comida se da cuando el bebé decide cuándo y cuánto quiere comer, algo que le cuesta mucho aceptar al adulto. Es necesario tener en cuenta que, en efecto, cuando el adulto respeta al niño este momento se desarrolla bastante bien.

Si consideramos que los bebés son competentes desde el momento del nacimiento y pueden influir en el entorno a través de señales que manifiestan y el adulto decodifica, podemos decir que es el bebé quien dirá cuándo tiene hambre y cuánta cantidad deseará comer. Estas señales al comienzo son un aprendizaje para el adulto, puede ser que no las entienda hasta que de a poco tanto él como el bebé se vayan conociendo en sus respectivos roles. Recomiendo tranquilidad, una actitud observadora y estar conectado con el bebé para comprender mejor sus señales y respetarlas.

El ambiente también debe estar tranquilo y en lo posible es recomendable dar de comer siempre en un mismo lugar, lo que nos ayudará a anticipar el momento y a brindar seguridad. Esta actitud del adulto hará que el bebé se sienta competente, pues sentirá que respetan su decisión y que tienen en cuenta su capacidad.

Otro aspecto que pertenece a la competencia es el ritmo del niño, la velocidad, la frecuencia de aceptar una cucharada por vez, hay bebés a los que les gusta comer más rápido y otros que son más tranquilos. También se debe tener en cuenta el derecho de aceptar la cuchara, acá hay que prestar atención porque a veces lo que no se acepta es el utensilio y sí la comida, por eso hay que probar, así como ofrecer la posibilidad de tomar la cuchara o el alimento con la mano, pues quizás al niño le resulte más placentero el contacto y llevar por iniciativa propia el alimento a la boca.

El vínculo sobre todas las cosas

El niño debe estar a gusto, el momento de la comida siempre debe ser un momento placentero, pues comer representa el abastecimiento biológico fundamental. Por lo tanto, la buena relación con el adulto es prioritaria para incorporar nuevos alimentos, un adulto que tenga en cuenta las manifestaciones del niño es un adulto que inspira confianza y le da seguridad.

En el comer el adulto tiene la iniciativa, es él quien ofrece la cuchara e introduce el utensilio, es decisión del adulto cuándo ofrece la verdura, la fruta, aunque no tiene por qué ser aceptada por el niño, al que no se puede forzar, ni seducir para que coma.

Se aconseja que las primeras comidas se las dé la misma (o mismas) persona(s), a fin de que tanto niño como adulto se vayan conociendo y aprendan a leer sus señales.

La comida

No voy a escribir qué dar de comer porque no me compete, para este tema hay otros profesionales, pero sí puedo decir que es importante que la comida sea variada, que el bebé tenga la posibilidad de elegir otra comida si el sabor o textura que se le ofrece no le agrada (entre dos opciones, por ejemplo: puré, fruta); de esta manera respetuosa vamos asegurar un desarrollo físico sano que toma en cuenta sus gustos y preferencias.

La adaptación a los alimentos no es inmediata, quizás el niño no tenga mucha hambre en ese momento, quizás la próxima vez que le ofrezca comerá un poco más. Es aconsejable nunca llenar mucho el plato, sino ir poniendo porciones pequeñas, para que el niño pruebe; si desea más, ponemos otra porción, así hasta que él decida no comer más. De este modo también le estamos enseñando hasta dónde quiere (las cantidades), a decidir cuándo quiere comer y a sentir cuándo está lleno.

Antes de llegar a comer en la mesa, ¿por qué no empezamos en la falda?

Pensemos que el bebé viene sintiendo el sostén de la mamá que le da el pecho o, en caso de no ser amamantado, igual hay un acercamiento, un contacto piel a piel en el momento en que se le da la mamadera, y de repente empezar con la comida complementaria y tener que separarse del adulto, tomar una distancia, es algo nuevo y para nada sencillo. Cada una de estas etapas tiene su importancia y es responsabilidad del adulto acompañarlo, por este motivo sugiero ir de a poco.

El enfoque pikleriano recomienda que no debemos forzar la postura que todavía no se ha conquistado con autonomía, por eso, cuando los pequeños comienzan a comer y aún no se sientan solos, lo mejor es sentar al bebé en la falda del adulto, para que se sienta seguro y sostenido. El adulto tendrá que estar disponible para la ocasión, ¿qué quiero decir con esto?, que tendrá que estar distendido, relajado, sentado en una silla o sillón cómodo para poder sostener adecuadamente al bebé.

El niño deberá tener siempre las manos libres por si quiere tocar algún elemento que esté utilizando el adulto en el acto de comer. Después de comer, es conveniente verticalizar un poco la postura del bebé y aprovechar para tener un momento íntimo, para hablar con él.

Puede suceder que al comienzo se presenten algunas dificultades: que el bebé gesticule, que quiera tirarle la cuchara, que se meta el dedo en la boca… a pesar de todos estos inconvenientes, no le sujete los brazos, déjeselos libres, estar sentado en la falda hará que la situación sea más íntima y agradable. El rol del adulto será observar cuando ya no tiene más ganas de comer, no le exija más de lo que desea, así sea poca la cantidad que, para usted, comió. Su hijo le mostrará, dará ciertas señales para indicarle que ya está satisfecho, por ejemplo, si no abre la boca, o le aparta la cuchara, si rota la cabeza hacia un lado o juega con la comida, entre otros gestos.

¿Qué utensilios ofrecemos en la falda?

El adulto siempre deberá mostrar la comida que le va a ofrecer al bebé y esperará una señal para empezar a darle de comer.

En la falda el bebé se sentirá contenido, en este espacio no es él el que manipula, sino el adulto. Paso a paso primero deberá adaptarse a los nuevos sabores y luego a la utilización de la cuchara, el vaso, el bol.

A continuación encontrará fotos de los utensilios que utilizaremos.

Vaso

Se recomienda que sea de vidrio transparente.

El bebé debe saber lo que está comiendo y la cantidad.

El adulto debe tomar el vaso de vidrio por la base (como indica la foto) para que en algún momento, si el bebé desea tomarlo, pueda hacerlo por el cuerpo del vaso.

Cuchara

Debe ser pequeña para que entre en la boca del bebé, sugiero que sea una cuchara de café.

Bols

Para facilidad del adulto se puede tener un bol en la mesa, de esta forma las manos quedarán libres, podemos tener trozos de fruta que el bebé pueda tomar con facilidad.

Bibliografía

Herrán, E. (2018). Claves de la educación Pikler-Lóczy. Compilación de 20 artículos escritos por sus creadoras. Budapest, Hungría: Asociación Pikler-Lóczy.

Vincze, M. (1993). Del biberón a la autonomía, en Herrán, E. (Ed.). Claves de la educación Pikler-Lóczy. Compilación de 20 artículos escritos por sus creadoras. (p. 207). Budapest, Hungría: Asociación Pikler-Lóczy.

Falk, J., Majoros, M. y Tardos, A. (2002). Comer y dormir. Barcelona, España: Octaedro, Asociación de Maestros de Rosa Sensat.