Dar la posibilidad de movimiento

En este post me gustaría escribir sobre por qué es importante no obstaculizar los movimientos del los bebés desde el nacimiento. También hacer una observación sobre la sillita (huevito) para trasladar con seguridad en un vehículo, cuál es su uso verdadero.

Sabemos que un bebé desde que nace tiene el deseo de la autonomía, naturalmente el recién nacido esta totalmente a la merced del adulto, de los cuidados del adulto, de la protección del adulto, aunque desde el momento de nacer hay un intento activo en el bebé, no está maduro para una vida independiente pero desde el primer momento muestra actividad, se esfuerza por hacer algo, por ejemplo duerme mucho, pero cuando esta despierto mueve activamente sus ojos, si es puesto en el vientre de la madre busca activamente sus ojos. Otra actividad observable que realiza es el contacto con su propio cuerpo de forma activa.

Para que pueda realizar esta actividad con su propio cuerpo necesita momentos de encuentro consigo mismo, por lo tanto es el adulto quien le brindará las condiciones apropiadas, fundamental colocarlo en una posición cómoda, esta posición sería acostado boca arriba, en su cuna, moisés, donde toda su espalda este bien apoyada, sus brazos y piernas libres (ropa cómoda). Si brindamos estas condiciones el bebé empezará a darse cuenta que algo se mueve delante de sus ojos, desaparece, aparece… El bebé se esfuerza, solo y activamente en tener ese objeto a su vista, este objeto es o son sus manos -actividad que precede a la manipulación con objetos-, no solamente se trata de dirigir sus propios miembros, también se observa el esfuerzo intelectual, la búsqueda, la curiosidad, la investigación.
Desde el primer momento aprende. Naturalmente no es solo la mano que intenta mover, sino aprende que su cuerpo pertenece a él o ella, desde el primer momento aprende a balancear, moverse, entra en diálogo con la gravedad.

Ahora voy a dedicarle un momento a la sillita para el auto (huevito), si no estoy equivocada fue pensada, ideada, construida con el fin de ser usada para trasladar de manera segura al bebé en el vehículo, y no para utilizarla como medio para tener al bebé en casa. Reflexionando un poquito sobre lo expresado anteriormente, en el huevito observamos que el bebé queda hundido, impidiendo sentir su espalda, inmovilizado, y sus brazos, manos, piernas sin poder moverse con libertad. La experiencia propioceptiva, la posibilidad de exploración no es la misma que estar sobre su espalda.

El bebé no se va a oponer al adulto, el o ella se adaptará a lo que el adulto le ofrece porque entiende, percibe que lo hace con todo el amor del mundo, como todo lo que hacemos por nuestros hijos, solo que hay diferentes maneras de criar y es respetable la que cada familia elija.

Este como tanto otros es un aporte desde mi mirada Pikleriana.